Miércoles, 22 Marzo 2017 09:30

Llegó la hora de buscar nuevos horizontes

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El panorama político mundial ha cambiado significativamente desde las elecciones presidenciales en los Estados Unidos de América y la asunción de la presidencia de ese país por parte de Donald Trump. Dentro de la retórica del actual presidente de esa nación se encuentra el tema de la repatriación de empresas, lo cual implica que las empresas cuyas operaciones estén fuera de los Estados Unidos pero con una casa matriz en ese país, deberán de comenzar a mover sus operaciones de vuelta a esa nación norteamericana, so pena de ser castigadas con altos impuestos.

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Donald Trump ha demostrado no ser solamente un retórico, ya que en los primeros días de haber asumido la presidencia, firmó una serie de decretos cumpliendo así con sus promesas de campaña, para bien o para mal. La ejecutividad ha sido la característica observada en la Administración Trump y por tanto, debemos de prestar atención pues no hay razón para creer que no cumplirá su promesa de obligar a las empresas estadounidenses a repatriarse.
De ser este el caso, el gobierno de Costa Rica debe dejar de lado su postura obsequiosa, como por ejemplo el aceptar que el Presidente de nuestro país se reúna con un vicepresidente y no con el presidente del otro país, como dicta el protocolo, y buscar más bien opciones no solo en Europa sino con otros socios comerciales en otras regiones del mundo.
El mercado chino es un vivo ejemplo de movimiento y potencialidad en la promoción de comercio exterior. Costa Rica no tiene por qué buscar inversión extranjera directa solamente sino que debe de promover el emprendimiento. Hay mucho talento en nuestro país que podría conectar sus redes de negocios con Asia y de esta manera beneficiarnos todos mutuamente.
Durante años, se nos ha vendido la idea de captar inversión extranjera directa para establecer negocios con un sinfín de beneficios fiscales, en tanto que a los locales se nos trata con todo el rigor y más allá. Hay una palabra para eso, se llama “xenocentrismo” que es el creer que las cosas de afuera son mejores que las domésticas.
Urge una reforma integral del ordenamiento jurídico actual para armonizar las leyes dispares. No se vale ser candil en la calle y oscuridad en la casa cuando de ayudar al emprendimiento se trata. En tanto que unos se benefician con exenciones por doquier, principalmente, inversores extranjeros, a los nacionales se les dificultan las cosas por medio de sistemas burocráticos deficientes, que rayan en la inoperancia y una iniciativa por parte del gobierno de desanimar a los emprendedores locales.
Si queremos salir adelante, ayudemos al emprendedor costarricense y no nos enfoquemos tan obsequiosamente en quienes nos miran por encima del hombro.