Camilo Rodríguez  Chaverri

Camilo Rodríguez Chaverri

Dos grandes sorpresas me he llevado con las novedades del programa Panorama, de la Cámara Nacional de Radio (CANARA).
La primera fue la producción sobre “La ruta de la independencia”, con ayuda de la municipalidad de Cartago. Los felicito porque este tipo de producciones son fundamentales para que el país conozca su historia. Una frase de una canción del grupo costarricense Malpaís lo explica mejor que yo: “sé que a veces miro para atrás, pero es para saber de dónde vengo”. Don Enrique Obregón me dijo un día, “a veces hay que caminar de espaldas para ver los pasos que vamos dejando”. Costa Rica tiene grandes respuestas a sus problemas: los tiene en su historia. La historia de Costa Rica está llena de grandes ejemplos, de salidas consensuadas, de sabiduría popular. Dejar que se despejen los nublados del día es algo que nos caracteriza. En algunos campos somos lentos, pero en otros, somos prudentes.
Me alegra esta producción de CANARA porque responde a una tradición en este programa. Cuando yo era un niño, escuchaba la sección de historia que escribió por mucho tiempo doña Alicia Vargas Gené, y que leía junto a su esposo, el periodista y abogado Rodrigo Fournier, de grata memoria.
Cuando yo era un adolescente, recuerdo que leían unos exquisitos y comprimidos textos sobre los presidentes de la república, escritos por los periodistas y escritores Alberto Cañas Escalante, Álvaro Fernández Escalante y Roberto Fernández Durán, que de Dios goce. Excelentes síntesis sobre nuestros presidentes. Excelentes lecciones de historia y de precisión literaria.
También hay que destacar los guiones y la producción sobre la guerra de 1856, que estuvo a cargo de Juan Sepúlveda Troncoso y varios profesores e historiadores, decanos y grandes conocedores. Todo quedó en un libro valioso.
Ahora, nos sorprenden con esta producción “La ruta de la independencia”. Esa es una gran ruta para que siga Panorama trabajando en materia de historia. Eso es formar a un país. El periodismo decente primero es docente, como me dijo don Julio Suñol. El periodismo tiene al país entero para dar lecciones, como decía el poeta Isaac Felipe Azofeifa. Periodismo es enseñar…
La otra sorpresa es todavía más rica y más bella para mí. Me encantó la adaptación del cuento “La bocaracá” de Carlos Salazar Herrera. Hay muchos cuentos de Salazar Herrera que favorecen una adaptación: “La calera”, por ejemplo. Y hay cuentos adaptables de autores costarricenses como Abel Pacheco, Fabián Dobles, Carlos Luis Fallas (Calufa), Alfonso Chase (se dice Cheis), Santiago Porras y Fernando Durán Ayanegui. Sugiero respetuosamente que produzcan algo similar con los grandes poetas nacionales, porque la gente los conoce sólo de nombre. Hay grandes obras de Jorge Debravo, Isaac Felipe Azofeifa, Julieta Dobles, Mario Picado, Laureano Albán, Guillermo Fernández, Ana Istarú, José María Zonta, Carlos Francisco Monge, Arabella Salaverry, Eulalia Bernard, Popo Dada, Norberto Salinas, Duverrán y Chase. ¿Y qué dicen de la literatura infantil? Hay grandes figuras en este campo también.
Me alegra y felicito con toda mi alma, mi entusiasmo y mi ilusión esta nueva tendencia de Panorama. La historia y la literatura, ¡qué gran territorio para que crezcan fecundas la plenitud del ser costarricense y la identidad como país! Y todo, gracias a este programa y a CANARA, que están en lo más alto del reconocimiento público de instituciones en este país. Que la radio, con su enorme credibilidad, le tienda la mano a nuestra historia y nuestra literatura, ¡qué maravilla! Los felicito y los insto a seguir adelante. CANARA da pasos hacia el frente, da grandes saltos, con estas iniciativas.
Dos grandes sorpresas me he llevado con las novedades del programa Panorama, de la Cámara Nacional de Radio (CANARA).
La primera fue la producción sobre “La ruta de la independencia”, con ayuda de la municipalidad de Cartago. Los felicito porque este tipo de producciones son fundamentales para que el país conozca su historia. Una frase de una canción del grupo costarricense Malpaís lo explica mejor que yo: “sé que a veces miro para atrás, pero es para saber de dónde vengo”. Don Enrique Obregón me dijo un día, “a veces hay que caminar de espaldas para ver los pasos que vamos dejando”. Costa Rica tiene grandes respuestas a sus problemas: los tiene en su historia. La historia de Costa Rica está llena de grandes ejemplos, de salidas consensuadas, de sabiduría popular. Dejar que se despejen los nublados del día es algo que nos caracteriza. En algunos campos somos lentos, pero en otros, somos prudentes.
El sábado será beatificado Juan Pablo II, una de las figuras más carismáticas, más queridas y más respetadas de los últimos tiempos. He aquí una breve reseña de su vida. Karol Josej Wojtyla nació en Polonia el 18 de mayo de 1920. Cuando tenía 9 años, murió su madre. Cuando tenía 12 años, murió su hermano mayor, Edmund.
Estudió Letras en una universidad de Cracovia  y estuvo en una escuela de teatro. Cuando la ocupación nazi provoca el cierre de su universidad, él trabajó en una cantera y en una fábrica de productos químicos. En ese momento, cuando él tenía 20 años, murió su padre.
En 1942, con sólo 22 años, ingresa a un seminario clandestino, llamado por su vocación, y promueve un grupo de teatro, también clandestino. En 1946, con 26 años de edad, es ordenado sacerdote, en Cracovia. Se traslada a Roma donde obtiene un Doctorado en Teología en 1948. Y obtiene un Doctorado en Filosofía en 1953 en Cracovia, donde es profesor de la Facultad de Teología, que es cerrada por el régimen comunista un año después.
En 1956 funda el Instituto de Moral de la Universidad Católica de Lublín, donde ocupa la Cátedra de Ética desde varios años antes. En 1958, con 38 años, es nombrado obispo auxiliar de Cracovia. Del año 62 al año 65, participa en el Concilio Vaticano II.
En 1964, el Papa Pablo VI lo nombra Arzobispo de Cracovia, y en 1967, es creado Cardenal. Ese mismo año, en setiembre, no asiste al sínodo convocado por el Papa como protesta contra las autoridades comunistas polacas que le negaron la salida a otro cardenal polaco.
En 1976, el Papa lo elige para que lleve adelante la predicación de la Cuaresma. Y en 1978 es elegido como el sucesor de San Pedro, el día 16 de octubre. Con esto, se rompió con una tradición de más de cuatrocientos años de elegir papas de origen italiano. El 22 de octubre de 1978 es investido como Sumo Pontífice, con el nombre de Juan Pablo II. Durante su pontificado, realizó 104 viajes pastorales fuera de Italia y 146 viajes por el interior de ese país.
Juan Pablo II escribió catorce encíclicas y cinco libros. Sólo en el Vaticano, entre las audiencias generales de los miércoles, donde se congregaban miles de personas, y sus audiencias personales, así como en el Jubileo del año 2000, en total compareció ante más de 25 millones de personas. Esto sin contar los millones de personas que lo acogieron durante sus 104 viajes por el mundo, de los que hablaremos mañana. Juan Pablo II murió el 2 de abril del año 2005, un mes antes de cumplir 85 años de edad.
El sábado será beatificado Juan Pablo II, una de las figuras más carismáticas, más queridas y más respetadas de los últimos tiempos. He aquí una breve reseña de su vida. Karol Josej Wojtyla nació en Polonia el 18 de mayo de 1920. Cuando tenía 9 años, murió su madre. Cuando tenía 12 años, murió su hermano mayor, Edmund.
Cuando un tal Marcus salía de su biblioteca, se llevaba todos sus libros en su cabeza, abandonando crisálidas vacías sobre los estantes. Así dice un cuento anónimo, y lo aprovecho para iniciar una serie de citas sobre la importancia de los libros en la vida de las personas que amamos leer y también, en la vida de los escritores como yo.
Una editora de libros que se llama María López Méndez dijo, "cada uno de mis libros es un hijo de papel. Cada uno es el producto de una experiencia maravillosa".
Y un librero llamado Roberto Díaz García replicó, "yo vendo libros porque me gusta vender cultura".
El escritor William Niño sostiene que "toda lectura es mandamiento, terror, resentimiento, elogio, empresa. Toda lectura es violencia o aburrimiento".
Michael Ende, explicó en una entrevista que "el libro es una aventura en la que no sabes que pasará. Sin esa tensión, me aburriría mucho y seguramente no escribiría nada".
También hay que tomar en cuenta la opinión de Blanca Fernández, una mujer que pinta y hace diseños de arte moderno con libros viejos. "Vengo de una familia de hombres de letras, donde la magia de la palabra ha atrapado a varias generaciones. Desde los primeros cuentos de mi infancia, la noción de que ellos encerraban todo lo bueno y lo malo, lo real y lo irreal, lo maravilloso, me lleva hoy a guardarlos, a embellecerlos".
Pero lo más contundente fue lo dicho por Wálter Rodríguez Pilatti. "Nada de lo que el ser humano construye dura; las civilizaciones y las naciones envejecen y perecen, mientras que el libro sigue siendo su más notable creación; trabajar con  libros es trabajar con ideas, y las ideas nunca pueden ser aburridas. Libro, por eso eres mi fiel compañero. Por ti he conocido hechos y personas notables, y aunque a veces no te vea perfecto, igual te quiero porque ante todo eres amigo".
Tener un libro es tener una caja de sorpresa. Cristina Kasia argumenta que "mis libros son como una galería que puedo sostener en mis manos, y donde se me permite la entrada cuando quiera. Es un medio que dice lo indecible y puede explicar algo inexplicable".
Pero no podemos terminar sin saber qué dicen los niños sobre los libros.  Julio Francisco, de 7 años, dice que "con los libros uno aprende cosas nuevas y puede ayudarse para hacer cuentos". y Deborah, de 10, confiesa que "me gustaría leer un libro que empiece bien y termine mal, pues todos los que conozco son al revés".
No sé cómo resumir todo lo anterior, pero la periodista María Tejera lo resume así: "yo nunca sé qué decir cuando la gente me pregunta si me gusta leer. Los libros no son algo que te gusta, sencillamente son esenciales para la buena vida".
Yo, que amo los libros, que me he consagrado a mis libros, creo, como Carsten Todmann, que "editar un libro es como ser padre de un hijo. Acompañarlo en sus primeros pasos hasta que se aleje y si después de los años uno todavía lo ve con orgullo, ha tenido éxito".
Será por eso que el dicho "hablar como un libro" aparece en el diccionario más viejo de mi infancia como "hablar con corrección y autoridad".
Cuando un tal Marcus salía de su biblioteca, se llevaba todos sus libros en su cabeza, abandonando crisálidas vacías sobre los estantes. Así dice un cuento anónimo, y lo aprovecho para iniciar una serie de citas sobre la importancia de los libros en la vida de las personas que amamos leer y también, en la vida de los escritores como yo.
Cuando ya creíamos que la resolución inicial de la Corte Internacional de la Haya iba a bajar los ánimos en la región y que el presidente Daniel Ortega iba a tener que decirse a sí mismo, “machete, estate en tu vaina”, cincuenta civiles escenificaron una protesta ridícula que dio al traste con una visita seria y muy profesional de los especialistas de Ramsar que determinarían los graves daños ambientales a Isla Calero, las consecuencias de la invasión nica en el ámbito de la conservación de los humedales, lo que provocaron con sus tonterías.
El gobierno nica cree que en Costa Rica nos chupamos el dedo: la manifestación fue de cincuenta civiles, pero había unos trescientos militares vigilándolos desde la orilla nica. La bochornosa, torpe y desprestigiada protesta se dio en el marco del lanzamiento de la campaña presidencial de Daniel Ortega. Fue el llamado de batalla del sandinismo. De nuevo, el río San Juan.
Por supuesto que los cincuenta civiles son serviles testaferros del gobierno y del ejército. Es como decir, si el ejército no ingresa a la isla, que lo haga gente humilde y sencilla, del pueblo nicaragüense. Es una nueva invasión, una invasión civil, con apoyo militar. Invasión civil, sí, pero invasión al fin y al cabo. Dejemos eso claro: fue una invasión primero que una manifestación.
La ocupación de Calero por parte de esos cincuenta civiles nicas es una burla para Costa Rica, para  la paz en la región y para la Corte Internacional de Justicia. El gobierno nica demuestra una vez más que el suyo es un pobre país muy rico, un pobre país con muchas oportunidades por  sus bellezas, la calidad de sus tierras y el encanto de sus  destinos turísticos,  pero un país sumido en la pobreza por culpa de quienes han ocupado la presidencia durante muchas décadas. Nicaragua pasó como de Guatemala a Guatepeor, porque el país nunca estuvo tan mal económicamente como durante los gobiernos de Daniel Ortega.  Ni siquiera la dictadura de los Somoza empobreció tanto a Nicaragua como los gobiernos de Ortega y de su cuate, Arnoldo Alemán, quien tampoco se opone al triste espectáculo electorero montado por su compinche en la frontera y en territorio tico.  Nuestro gobierno debe responder con determinación, con firmeza, molesto ante  la charlatanería de este presidente nica que representa diplomáticamente al  sátrapa, al tirano Mohamar Gadafi, el presidente nica que representa al dictador libio ante la comunicad internacional. Lo que ocurre con Ortega es una vergüenza para toda la región. Como me dijo una estudiante de Periodismo, en una clase de la universidad, “qué presidente nica más bañazo”.   En resumen,  Daniel Ortega  tiene que entender que somos  mansos, pero jamás mensos.
Cuando ya creíamos que la resolución inicial de la Corte Internacional de la Haya iba a bajar los ánimos en la región y que el presidente Daniel Ortega iba a tener que decirse a sí mismo, “machete, estate en tu vaina”, cincuenta civiles escenificaron una protesta ridícula que dio al traste con una visita seria y muy profesional de los especialistas de Ramsar que determinarían los graves daños ambientales a Isla Calero, las consecuencias de la invasión nica en el ámbito de la conservación de los humedales, lo que provocaron con sus tonterías.
El máximo galardón de la cultura nacional es el Premio Magón, que se otorga como reconocimiento a la obra de un artista a lo largo de toda una vida dedicada al arte. Este año reconocieron con el Premio Magón al escultor, dibujante, cantante y poeta Ólger Villegas Cruz.
Don Ólger nació en San Ramón, creció en una familia humilde, en medio de muchos hermanos, con unos papás que se querían mucho, como dice él, pero cuando salió de sexto grado, su vida cambió rotundamente, pues perdió a su padre en la Guerra Civil del 48.
Después estudió en la escuela comercial de San Ramón y empezó a trabajar siendo muy joven. Se formó como escultor en el taller de Néstor Zeledón padre, el famoso escultor e imaginero religioso. Ahí aprendió junto a Néstor Zeledón hijo y su hermano Zenón. Para estudiar en la Universidad de Costa Rica, que estaba donde ahora está la Corte Suprema de Justicia, caminaba todos los días desde Alajuelita, donde vivía, hasta Barrio Luján.
Después estudió en México, que es su segunda patria. Ahí conoció a  muchos escultores, y supo de la gran influencia de otro escultor tico, Francisco Paco Zúñiga, en el ambiente cultural de ese país.
Fue profesor de Artes Plásticas durante 26 años. Fue la primera persona que vio el talento primigenio, virgen, prístino del gran escultor Jorge Jiménez Deredia, a quien le dio clases en Heredia. Fue don Olger quien le consiguió a Jiménez Deredia una beca en el Conservatorio de Castella, gracias a la gentileza y la visión de Arnoldo Herrera. También fue quien descubrió a otros grandes escultores como Aquiles Jiménez y Crisanto Badilla. Ellos tres lo consideran su primer maestro.
Se formó como cantante junto a la legendaria Albertina Moya, destaca como gran dibujante y publicó un libro de poemas. De entre sus poemas, se nota su gran interés por las raíces indígenas, el amor y la nostalgia.
De un poema sobre América como tierra madre, se nota su gran orgullo por nuestros antepasados. Dice, “América, yo soy tu hijo, maya, inca, chorotega o huetar, son sagrados y muy míos, tu suelo y tu nombre”.
Don Olger es un gran maestro y un gran artista, con una obra consecuente, humanista, con un importante componente de defensa de nuestra dignidad. Su Premio Magón hace justicia con su obra de toda una vida consagrada al arte y la formación de jóvenes artistas. Le deseamos muchos años más de vida y de éxitos con sus esculturas, sus dibujos y sus poemas.
El máximo galardón de la cultura nacional es el Premio Magón, que se otorga como reconocimiento a la obra de un artista a lo largo de toda una vida dedicada al arte. Este año reconocieron con el Premio Magón al escultor, dibujante, cantante y poeta Ólger Villegas Cruz.
Don Ólger nació en San Ramón, creció en una familia humilde, en medio de muchos hermanos, con unos papás que se querían mucho, como dice él, pero cuando salió de sexto grado, su vida cambió rotundamente, pues perdió a su padre en la Guerra Civil del 48.
Es­te­la Que­sa­da na­ció en Ala­jue­la el 4 de ju­nio de 1924. Pa­só una ni­ñez muy be­lla en San Car­los. Cuan­do vi­no la edad es­co­lar de sus her­ma­nos, los pa­pás la tra­je­ron pa­ra Ala­jue­la. Se vinieron de Platanar de San Carlos a Alajuela en carreta, porque su ma­dre no mon­ta­ba a ca­ba­llo. Du­raban una se­ma­na de la bajura a Alajuela.
Do­ña Es­te­la es­tu­vo en la Es­cue­la Ber­nar­do So­to, y en el Ins­ti­tu­to de Ala­jue­la. En­tró a la Fa­cul­tad de Edu­ca­ción de la Uni­ver­si­dad de Cos­ta Ri­ca y lue­go de gra­duar­se co­mo maes­tra, es­tu­dió De­re­cho mien­tras tra­ba­ja­ba en es­cue­las.
Em­pe­zó a tra­ba­jar de maes­tra en San Car­los, en la an­ti­gua Vi­lla Que­sa­da, en el San Car­los ru­ral y re­mo­to. Ha­bía que pa­sar los ríos por den­tro, a ca­ba­llo.
En ese tiem­po ni si­quie­ra ha­bía ca­mi­nos las­trea­dos. Doña Estela se mon­ta­ba a ca­ba­llo en Na­ran­jo, que era has­ta don­de lle­ga­ban el ca­mi­no as­fal­ta­do y el bus.
Después se metió en política. Fue cortesista y ulatista. Las mujeres fueron fundamentales en las protestas de la época. Eran los pri­me­ros años de su vi­da.
La pre­sen­cia de mujeres en las ma­ni­fes­ta­cio­nes con­mo­vió tan­to la con­cien­cia na­cio­nal que cuan­do se in­te­gra la Asam­blea Cons­ti­tu­yen­te se les otor­ga a las mu­je­res los de­re­chos po­lí­ti­cos, el de­re­cho a ele­gir y el de­re­cho a ser elec­tas. Se ar­gu­men­tó que la par­ti­ci­pa­ción de las mu­je­res en las pro­tes­tas y las ma­ni­fes­ta­cio­nes ha­bía ge­ne­ra­do mé­ri­tos su­fi­cien­tes pa­ra me­re­cer el re­co­no­ci­mien­to de sus de­re­chos.
Lle­gó a ser pre­si­den­ta de la AN­DE, la ter­ce­ra mu­jer que lle­gó a la Pre­si­den­cia, a ini­cios de los años 50. Em­pe­zó a es­tu­diar De­re­cho sien­do maes­tra. Re­nun­ció a la pla­za de día y mien­tras es­tu­dia­ba tra­ba­jó en la no­che, es­pe­cí­fi­ca­men­te en la Es­cue­la Noc­tur­na de Ala­jue­la.
Cuan­do ter­mi­nó de es­tu­diar Derecho, en 1953, es­ta­ban en la pri­me­ra cam­pa­ña elec­to­ral de Fi­gue­res. Se le pos­tu­la pa­ra una di­pu­ta­ción. Fue una de las pri­me­ras tres mu­je­res que ocu­pó una cu­rul. Las otras dos di­pu­ta­das eran Te­re­sa Obre­gón de Den­go y Ana Ro­sa Cha­cón.  En la Asam­blea Le­gis­la­ti­va, le fue muy bien. Fue vi­ce­pre­si­den­ta del directorio. Se apar­tó del par­ti­do Liberación Nacional por­que no acep­tó la dis­ci­pli­na del par­ti­do ni sus te­sis. Ale­gó siem­pre que te­nía la re­pre­sen­ta­ción y la res­pon­sa­bi­li­dad del país y no del par­ti­do.
En la Asam­blea Le­gis­la­ti­va co­no­ció a Ma­rio Echan­di. Cuando fue electo presidente, la nombró ministra de Educación, la primera mujer ministra en nuestra historia. Lo que sigue entre comillas es de una entrevista que le hice y publiqué en un libro. “La edu­ca­ción em­pe­za­ba a dar pa­los de cie­go. Se ha­bía su­pri­mi­do la ins­pi­ra­ción de la es­cue­la eu­ro­pea, la es­cue­la fran­ce­sa, de fuer­za in­te­lec­tual, de co­no­ci­mien­to só­li­do. Se es­ta­ba em­pe­zan­do a na­ve­gar en las nue­vas fi­lo­so­fías, que se ha­bían im­pues­to en Cos­ta Ri­ca sin pre­pa­ra­ción ade­cua­da pa­ra el cam­bio. Na­die ca­pa­ci­tó a los maes­tros pa­ra el cam­bio. Em­pe­za­ba a de­cli­nar la edu­ca­ción cos­ta­rri­cen­se en cuan­to a la pre­pa­ra­ción. Mi ma­yor preo­cu­pa­ción fue lle­var a las es­cue­las ru­ra­les a com­ple­tar el ci­clo de pri­ma­ria, por­que mu­chas no con­ta­ban con el sex­to gra­do. Un de­ta­lle muy im­por­tan­te es que le di­je a Ma­rio que acep­ta­ba el mi­nis­te­rio con una con­di­ción: que no per­mi­ti­ría in­fluen­cias po­lí­ti­cas en el mi­nis­te­rio. Los maes­tros de­bían nom­brar­se por mé­ri­tos y por ca­pa­ci­dad, ja­más por in­fluen­cia po­lí­ti­ca. Tam­bién qui­té los uni­for­mes de ga­la pa­ra las ban­das, por­que com­pro­bé que se gas­ta­ba mu­cho di­ne­ro en esos uni­for­mes y esa pla­ta ha­cía fal­ta en los la­bo­ra­to­rios. La es­cue­la cos­ta­rri­cen­se es­ta­ba sien­do in­va­di­da por la en­se­ñan­za pri­va­da, por lo que la en­se­ñan­za pú­bli­ca em­pe­za­ba a su­frir, co­mo se no­ta aho­ra. Yo he­re­dé de los vie­jos maes­tros la idea de que la edu­ca­ción pú­bli­ca es el fun­da­men­to de la de­mo­cra­cia, de ma­ne­ra que no sea en la edu­ca­ción que se sien­tan las di­fe­ren­cias en­tre el ni­ño ri­co y el ni­ño po­bre. La edu­ca­ción pú­bli­ca per­mi­tió por mu­chas dé­ca­das que el ni­ño ri­co y el ni­ño po­bre se hi­cie­ran ami­gos. Fue una épo­ca muy be­lla, que fa­ci­li­tó la so­li­da­ri­dad y los bue­nos sen­ti­mien­tos en­tre las cla­ses so­cia­les. Cuan­do de ni­ños son ami­gos, de gran­des se en­tien­den bien. Con la en­se­ñan­za pri­va­da se se­gre­ga a los po­bres”.
Este es un breve resumen de la vida de esa gran mujer que fue Estela Quesada, primera mujer ministra, una de las tres primeras en ser diputadas, y una gran mujer de servicio público. Que descanse en paz.
Camilo Rodríguez Chaverri
Es­te­la Que­sa­da na­ció en Ala­jue­la el 4 de ju­nio de 1924. Pa­só una ni­ñez muy be­lla en San Car­los. Cuan­do vi­no la edad es­co­lar de sus her­ma­nos, los pa­pás la tra­je­ron pa­ra Ala­jue­la. Se vinieron de Platanar de San Carlos a Alajuela en carreta, porque su ma­dre no mon­ta­ba a ca­ba­llo. Du­raban una se­ma­na de la bajura a Alajuela.
Do­ña Es­te­la es­tu­vo en la Es­cue­la Ber­nar­do So­to, y en el Ins­ti­tu­to de Ala­jue­la. En­tró a la Fa­cul­tad de Edu­ca­ción de la Uni­ver­si­dad de Cos­ta Ri­ca y lue­go de gra­duar­se co­mo maes­tra, es­tu­dió De­re­cho mien­tras tra­ba­ja­ba en es­cue­las.
Un día de estos, le pedí a unos alumnos y alumnas del curso de Opinión Pública, que escribieran un artículo sobre el problema nacional que más les preocupara. Les dije que yo mismo iba a escribir con ellos. Lo único que me salió fue esto: el problema más serio del país es el licor. ¿Por qué? Porque el licor es un problema invisibilizado, que ataca a todos los estratos, que está en todos los rincones, que es aplaudido por propios y extraños, que es promovido con todo tipo de campañas y favores, que golpea desde las entrañas mismas de la familia y que sume a las personas desde la adolescencia. Los otros problemas del país son tratados o estudiados, y hay todo tipo de análisis al respecto, pero el licor es amo y señor de las fiestas, las celebraciones, los fines de semana y todos los espacios vacíos que nos deja la vida cotidiana. El licor se apodera de la gente cuando está en los mejores años de su vida y es muy difícil evadirlo. Todas las otras drogas tienen una atención focalizada, pero el licor se escapa de todos los controles y nos mete todo tipo de goles. Hace unos días, me llamó el admirado y muy respetado periodista Gaetano Pandolfo, y me dijo que el Instituto Nacional de Seguros (INS) había impreso de nuevo su libro, “Para Nunca Olvidar”, sobre los estragos que provocó el licor en su vida. Le ofrecí ayuda, pero primero que todo leí el libro de nuevo. Me sobrecogió el relato de don Tano: certero, severo, sin contemplaciones. El licor tomó su vida y se apoderó de su libertad. Acabó con su familia. Acabó con su trabajo. Lo convirtió en un despojo de ser humano. Había leído el libro cuando estaba en el colegio, y decidí nunca tomar licor. Veinte años después, puedo decir con orgullo y satisfacción que he cumplido mi promesa, ni una cerveza, ni un trago, jamás. Pero esto es un asunto de todos los días, porque todos los días uno està tentado a caer. Gracias al apoyo del INS, don Tano está dando charlas a jóvenes en empresas y centros educativos. Le regala el libro a cada persona que asista a su conferencia, que es desgarradora. Por eso, el Movimiento Solidarista Costarricense se une a él, y desea apoyarlo desde las 600 asociaciones solidarista que representa. Si usted forma parte de una asociación solidarista, y quiere recibir la charla de don Tano, el Movimiento Solidarista se encarga de la coordinación y lo lleva hasta su empresa. La charla no tiene costo alguno. Reitero, gracias al INS, don Tano le regala un libro a cada persona que lo escuche. Para el Movimiento Solidarista Costarricense, es una gran dicha ayudarle. Su libro es impactante. Y el licor cada día gana más terreno en Costa Rica. Usted puede llamar a Diana Avendaño, del Movimiento Solidarista Costarricense, al teléfono 2253-9808, o escribirle al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.. Muchas gracias a Gaetano Pandolfo y al INS por esta urgente y excelente iniciativa.
Un día de estos, le pedí a unos alumnos y alumnas del curso de Opinión Pública, que escribieran un artículo sobre el problema nacional que más les preocupara. Les dije que yo mismo iba a escribir con ellos. Lo único que me salió fue esto: el problema más serio del país es el licor. ¿Por qué? Porque el licor es un problema invisibilizado, que ataca a todos los estratos, que está en todos los rincones, que es aplaudido por propios y extraños, que es promovido con todo tipo de campañas y favores, que golpea desde las entrañas mismas de la familia y que sume a las personas desde la adolescencia.

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