Jueves, 06 Abril 2017 05:49

¿Quién podrá defendernos?

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Recuerdan esa frase de una serie televisiva, donde uno de los personajes pide ayuda y aparece el Chapulín Colorado a rescatarlo. Eso necesitamos los consumidores finales cada día, a pesar de contar con instituciones que supuestamente deberían protegernos de la especulación como el Ministerio de Economía, Aresep, la Defensoría de los Habitantes y el INEC; ninguno hace nada por nosotros, pero no debemos olvidarnos de los sindicatos.

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Analicemos: el Ministerio de Economía solo hace inspecciones al azar y sin profundidad; en fechas de mayor consumo como entrada a clases, semana santa, día de las madres y el mes de diciembre, y el resto del año que Dios se apiade de nosotros.
La Aresep aprueba todo solicitud que percibe, sea pública o privada; a veces hace pequeños rebajos, creo que es para disimular y demostrar que está con los consumidores, pero los bolsillos dicen lo contrario.
La Defensoría de los Habitantes: solo se preocupan por otros asuntos como fertilización invitro, las personas del mismo sexo, aunque son importantes, no son tan importantes como es que las personas tengan tres comidas diarias, agua potable y una vivienda digna, y por supuesto un trabajo que cubra todas esas necesidades básicas.
El INEC: con sus encuestas no han calado en el bienestar del consumidor final, al contrario, son los que influyen en el aumento salarial en base al supuesto equilibrio entre inflación versus precios de bienes y servicios. En una ocasión dijeron que el tomate, la cebolla y las papas habían subido, pero se recompensaba con la baja de los equipos de sonido. ¡Señores, nosotros no comemos electrodomésticos!, con estas deducciones es que se dan los bajos aumentos salariales para la mayoría de la población, mientras que la mayor tajada del pastel es para un pequeño grupo.
Para qué tantas encuestas, si el consumidor final no nota mejoría en su salario. Esas encuestas son un gasto innecesario. ¡Más justicia por favor!
Los sindicatos no se escapan a este problema, no tienen estandarización en sus propuestas salariales, por ejemplo, Recope con tantos privilegios y todo sale a costa del consumidor.
Es una institución que va empobreciendo a la mayoría de la población, aunque lo correcto sería reinvertir las utilidades en nuevas formas de energías limpias para abaratar los costos “inflados” y no repartirse las ganancias como piñata para unos pocos.

Le pido a Dios que el IVA no se aprobado porque no sabremos cuantos IVAS tendremos que pagar al final. Algunos vivillos podrían cobrar el IVA y dejárselo, porque aquí no hay supervisión.

¡Quién podrá defendernos realmente!